Memorias de un hombre en pijama de Paco Roca

Escrito por Manuel Darias
Francisco Martínez Roca (Valencia, 1969), que firma como Paco Roca, inicia su brillante carrera profesional en los años noventa del pasado siglo elaborando historietas eróticas para las revistas El Víbora y Kiss Comix. Después de dibujar Gog, con textos de Juan Manuel Aguilera, realiza El juego lúgubre , ambos bajo el paraguas editorial de La Cúpula. A continuación, presenta en Francia el álbum Hijos de la Alhambra, que él considera su primer proyecto de envergadura.
En 2004, el artista valenciano llama la atención de la crítica española con El Faro (Astiberri), un excelente trabajo con el trasfondo de la Guerra Civil Española, por el que recibe el Premio Diario de Avisos “al mejor guión realista”.
En 2007, realiza la que sería su primera e indiscutible obra maestra del tebeo español, Arrugas (Astiberri), en la que trata de las postreras peripecias de un personaje aquejado del mal de alzhéimer. Por esta creación, Paco Roca se hace acreedor de múltiples distinciones como: el Premio Nacional del Cómic, el Diario de Avisos, el Gran Guinini (Lucca) y dos galardones del Salón de Barcelona, entre otros.

Charla en el Salón
 

Por cierto, en la mañana del viernes en que se fallaron los premios del Salón de Barcelona, tuve la oportunidad de desayunar con Paco Roca. Yo le transmití mi seguridad de que, esa noche, el jurado le iba a conceder un mínimo de dos reconocimientos, vaticinio que finalmente se cumplió. Luego, le estuve hablando del “día después del triunfo”, de ese peligroso momento por el que suele pasar un artista después de la irrupción de un tebeo de éxito. Me atreví a sugerirle que afrontara cada nueva obra sin ningún prejuicio mental, siempre buscando proyectos novedosos y, sobre todo, hacerlo sin el menor atisbo de un cierto temor ambiental, auspiciado por las expectativas hacia su persona de aficionados y estudiosos. No sé cómo, pero lo cierto es que luego lo hizo muy bien y sin sufrir ningún tipo de síndrome.
En 2009, Roca estrena dos nuevos álbumes: Las calles de arena y Emotional World Tour (Con Miguel Gallardo), ambos editados por Astiberri.
En 2010, igualmente bajo la égida de Astiberri, presenta la que sería su segunda obra maestra, El invierno del dibujante, un trabajo en el que cuenta un hecho histórico del cómic español cuando, en 1957, cinco grandes historietistas de Bruguera (Escobar, Peñarroya, Cifré, Conti y Giner), abandonan la editora gigante catalana para fundar una revista legendaria: el Tío Vivo. Por este tebeo, Paco Roca recibiría una nueva lluvia de distinciones como: el Diario de Avisos, dos galardones en el Salón de Barcelona y el “premio al mejor autor extranjero” en el Festival de Treviso (Italia).
 

Memorias de Paco Roca 

Todo comenzó a principios del pasado año cuando Julián Quirós, Director de Las Provincias de Valencia, propuso a Paco Roca que realizara una serie de páginas especiales con destino a la edición dominical del periódico, apuntándole algunos requisitos al respecto.
“Me gustaría que hicieras algo sobre la vida de los jóvenes urbanitas actuales, maduritos de treinta y tantos o cuarenta y pocos, profesionales que siguen solos o con parejas cambiantes”. En fin, algo de lo que sale poco en el diario y que, sin embargo, representa a un perfil creciente de la población. “Lo pillo”, me dijo Paco. Y enseguida se puso a ello, a su modo, o sea, hizo lo que le dio la gana. Paco Roca decidió escribir sobre sí mismo, sobre su rutina y sus amigos, su familia y su jilguero, en todo ello por supuesto queda mucho del mandato encomendado, pero en realidad resultó más rico y fértil que ficcionar situaciones irreales. Paco Roca se puso, en fin, a hacer periodismo, salvo que el objeto de ese periodismo era él mismo, su persona y pensamiento, los sucedidos que le iban ocurriendo. En definitiva, un éxito celebrado por los lectores desde el primer día por su resultado genial, creíble. Queríamos anunciar con pompa el fichaje con una entrevista compartida para papel, televisión y la página web. Y allí que se presentó con un pijama precioso envolviendo su cuerpo enjuto y su sonrisa desbordante. Y así, en pijama, ha seguido apareciendo semana tras semana en el suplemento dominical. Hasta que se ha cansado”.
No me extraña que a Paco Roca le haya fatigado dicho compromiso. Algunos historietistas dicen que uno de los trabajos más agotadores en el universo del cómic es la realización de tiras diarias o de páginas semanales con destino a un periódico o a una revista. Que se lo pregunten, por ejemplo, a los dibujantes de El Jueves, que de eso saben bastante.
En este caso concreto, el fruto del pacto entre Roca y Quirós ha sido felizmente recopilado en un libro. El resultado visible de año y medio de trabajo se materializa en las sesenta y tres entregas aparecidas que, ahora, remontadas en dos páginas cada una, han desembocado en el volumen titulado Memorias de un hombre en pijama, recientemente editado por Astiberri.

Un hombre en pijama

En estos momentos, la salida al mercado español de un cómic de Paco Roca es un verdadero acontecimiento tebeístico. El nivel de calidad alcanzado por el valenciano es tal, que sus fieles seguidores, entre los que me cuento, somos capaces de adquirir a ciegas sus novedades, con la absoluta seguridad de que no vamos a quedar defraudados.
Memorias de un hombre en pijama es, a mi juicio, la fehaciente confirmación de que Paco Roca es, ante todo, un excepcional guionista. Estoy plenamente convencido de lo que tantas veces me ha dicho F. Ibáñez, monarca absoluto del tebeo de humor español, y creador de Mortadelo y Filemón: “Puedes matarte elaborando una página en la que cada viñeta sea una obrita de arte, pero si en su conjunto no va arropada y dirigida por un buen guión, a la gran masa de público lector no le prestará mayor servicio que el de empaquetar trastos viejos”.
En el álbum que nos ocupa, el historietista se nos revela de nuevo como un escritor experimentado capaz de transmitirnos, con profundidad y justeza, cada uno de los episodios cotidianos que luego plasma en el papel, sin ningún tipo de virtuosismo, con una sucesión de viñetas todas de iguales dimensiones, y con unos dibujos precisos que no desvirtúan jamás la relevancia de los textos. Con rara naturalidad, Paco Roca nos cuenta sencillos pasajes de su vida, transmitiéndonos interesantes peripecias personales en las que, normalmente, no ocurre nada extraordinario. Los simpáticos lances que el viñetista protagoniza son bastante variados. Las relaciones de pareja, los problemas con los electrodomésticos, las reuniones con los amigos, los viajes profesionales, los regalos oficiales, las visitas al médico, las elucubraciones en el gimnasio y la rutina del oficio de dibujante, entre otras cosas, configuran la estructura del libro.
Memorias de un hombre en pijama es un nuevo hito en la admirable carrera de Paco Roca, jalonada hasta los momentos actuales de éxitos y premios.
Yo lo he pasado muy bien leyendo esta divertida y agradable obra.

Memorias de un hombre en pijama
Autor: Paco Roca
Astiberri Ediciones
Colección Sillón Orejero
Cartoné. 17 x 20 cm. 140 págs. Color.
Precio:16 euros
Fecha de edición: septiembre de 2011

© Manuel Darias

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