EL GUERRERO DEL ANTIFAZ

Un héroe legendario creado por Manuel Gago. Para su realización el dibujante se inspiró en la novela LOS CIEN CABALLEROS DE ISABEL LA CATÓLICA (1934) de Rafael Pérez y Pérez. Libro que fue adaptado a la historieta por Gago con el título de EL JURAMENTO SAGRADO publicado en el año 1943 por la Editorial Valenciana. En 1944 comienza la publicación de los primeros cuadernillos de EL GUERRERO DEL ANTIFAZ ...

Caigo en la cuenta de que, en ocasiones, me olvido de los jóvenes que, en fechas recientes, se van incorporando al universo del tebeo. Estos lectores de nuevas hornadas a veces se dirigen a mí, reprochándome el que jamás haya hablado de algún personaje en concreto. Cuando les informo que ya lo he hecho en el pasado, tomo conciencia, teniendo en cuenta la longevidad de esta página, de que ese momento pretérito se encuentra en un tiempo lejano, en una época remotísima para la edad de mis interpelantes.
Así pues, desde algún tiempo a esta parte, he optado por dedicar algunas entregas de "Historieta" a algunas series relevantes del cómic español y mundial, acudiendo no sólo a mis archivos particulares, sino también a las últimas noticias recabadas sobre el personaje en cuestión.
Creo que "El Guerrero del Antifaz", indómito caballero de la cruz en el pecho, infatigable matamoros, defensor de la fe cristiana ante la amenaza del Islam y belicoso luchador que colabora activamente en la expulsión de los invasores musulmanes de la España del siglo XV, es uno de los héroes más representativos del tebeo clásico hispano.

El arranque de la saga

Durante el reinado de los Reyes Católicos, un jefezuelo árabe llamado Ali-Kan, rapta a la mujer del Conde de Roca que se había casado con él dos meses antes. El moro lleva a la joven a su palacio y la hace su mujer. Ocho meses después nace un varón que, en realidad, es hijo del noble aunque Ali-Kan lo cree suyo. Mientras, el afligido Conde reúne a sus vasallos e intenta, por todos los medios, rescatar a su esposa combatiendo infructuosamente frente al sarraceno.
Pasa el tiempo y el niño, educado por Ali-Kan, lucha contra los cristianos cuando cumple dieciocho años. En las batallas, el joven se distingue como un gran guerrero y comienza a realizar gestas que llenan de orgullo a su supuesto padre. Pero un día, su madre le revela el secreto, dándole un anillo para que se identifique ante su verdadero padre. En ese preciso momento llega Ali-Kan, que escucha furioso las palabras de la mujer. El moro intenta atravesar con su espada al que hasta entonces creía su hijo, pero la madre se interpone y es herida de muerte. El joven lucha con Ali-Kan y consigue vencerlo asestándole una grave estocada. A continuación, huye perseguido por los árabes.
Poco tiempo después, el joven se presenta ante el Conde de Roca, le cuenta la muerte de su esposa y le explica que él es su verdadero hijo. No obstante, el noble duda de que aquella historia sea verdad y el joven desaparece diciéndole que volverá con pruebas que avalasen su narración. Así nace el Guerrero del Antifaz. El joven oculta su rostro tras una máscara para no ser identificado por los cristianos como hijo de Ali-Kan, y decide consagrar su vida a la lucha en contra de los moros. De esa manera intentará demostrar al Conde de Roca que su relato es cierto.
La larga saga del Guerrero del Antifaz ha comenzado. Cuando, por fin, su verdadero padre lo reconoce como heredero, es asesinado por Harum, un reyezuelo moro. Luego, sus derechos a la sucesión del condado son rechazados por todo el mundo y el frustrado Guerrero se sumerge en una lucha constante contra el sarraceno, en la que el odio y la venganza son los trágicos resortes vitales que mueven al personaje.
Desde entonces, la leyenda del Guerrero del Antifaz correrá de boca en boca, llenando de admiración a sus amigos y de espanto a sus adversarios.

Los personajes secundarios

Manuel Gago fue un indiscutible maestro en la elaboración de sus personajes secundarios. Jamás en ninguna otra obra del cómic español como en "El Guerrero del Antifaz", aparecieron unos secundarios tan bien perfilados, tan atractivos y tan brillantes.
Con Fernando, por ejemplo, supo concebir un héroe juvenil con el que los lectores menudos se sentían plenamente identificados. La entrada en liza de los hermanos Kir fue singularmente espectacular. Osmín, Santhal y Soleimán eran, para los niños de la nuestra post-guerra, tres colosos que, junto al Guerrero, eran capaces de vencer a un ejército de moros. Otro gran acierto de Gago fue la creación del exótico y atormentado Pirata Negro.
Malos como: Ali-Kan, tal vez el mayor malvado del cómic español, su hermano Yeir-Kan, el terrible Harum, Hamet Zenete con sus poderes hipnóticos, siempre acompañado de Kadul, el inquietante esbirro encapuchado, Motamid y el celoso Capitán Rodolfo, entre otros, son unos personajes cuya invención y puesta en escena son muy difíciles de superar.
En lo que respecta a las mujeres, cabe destacar a Ana María, la Condesita de Torres, el amor eterno del enmascarado, a la que acompañaban féminas de tan variado carácter como: Aixa, Zaida, Sarita, Beatriz, la Mujer Pirata y Zoraida, por citar tan sólo unas pocas, que daban el debido contrapunto, con sus lances amorosos y aventureros, a los diversos secundarios de la serie.

Manuel Gago

En 1944, Manuel Gago García (Valladolid, 1925 - Valencia, 1980), convaleciente de una grave enfermedad, lee un libro titulado "Los Cien Caballeros de Isabel la Católica". Al que luego sería genial historietista se le ocurre la idea de crear un paladín enmascarado y, para evitar problemas con la censura de entonces, que fuera muy español y muy cristiano. Gago presenta el proyecto a Editorial Valenciana que, en principio, no confía en el joven artista dado que sus dibujos eran muy elementales.
Entonces ocurre una especie de milagro. Semana tras semana, "El Guerrero del Antifaz" va ganando progresivamente el favor del público y el brillante maestro vallisoletano en ciernes, en una increíble progresión artística, adquiere en poco tiempo un estilo único e inimitable. Parece que tiene un sexto sentido de la planificación y puesta en escena de las andanzas del aventurero enmascarado. Los personajes surgen de su plumilla con una asombrosa destreza y cobran vida propia saliéndose de las viñetas. Su facilidad para el cómic es tal que, en un momento dado, ya es capaz de dibujar directamente a pluma o de realizar unos bocetos muy simples que inmediatamente pasa a tinta.
En una entrevista que le hice para esta página, Manuel Gago me reveló su predilección por "El Guerrero del Antifaz" y, dentro de esta colección, me confesó su debilidad por Ana María, la Condesita de Torres. Aunque también me aclaró que el héroe cristiano era, simplemente, un personaje de tebeo pensado para divertir y entretener, sin mayores complicaciones sociales ni políticas. "En mi estilo no hay secreto alguno -me confió-, salvo que siempre disfruté dibujando sin esforzarme en estudiar y documentarme. Con más tiempo y sin agobios económicos, mis personajes hubiesen tenido más éxito y hoy día serían internacionales".

Una fabulosa tebeografía

A lo largo de su dilatada carrera profesional, Manuel Gago realiza una serie de personajes que, casi siempre, alcanzan la popularidad y son seguidos por un público fiel que adora su personal estilo y su manera trepidante de ofrecer a sus lectores la aventura por la aventura, en unas largas y sugestivas historias. "El Guerrero del Antifaz" (668 números), "Nuevas aventuras de El Guerrero del Antifaz" (110 números), "El Pequeño Luchador" (230 números), "El Espadachín Enmascarado" (252 números), "Purk, el Hombre de Piedra" (210 números), "Piel de Lobo" (90 números), "La Pandilla de los Siete" (84 números), "Jim Alegrías" (69 números), "El Aguilucho" (68 números), "El Corsario sin Rostro" (42 números) y "El Cruzado Negro" (56 números), entre otros muchos seriales, convierten el nombre de Manuel Gago en una auténtica leyenda del tebeo español de todos los tiempos.
Se dice que, en los años cuarenta del pasado siglo, la serie "El Guerrero del Antifaz" llegó a alcanzar tiradas de hasta seiscientos mil ejemplares semanales, aunque éste es un dato que jamás ha sido confirmado de una manera fehaciente.
Manuel Gago ha sido, posiblemente, el historietista más prolífico del tebeo hispano (aunque es probable que Ibáñez no le vaya a la zaga) y, con toda seguridad, del cómic mundial, si consideramos la relación producción/tiempo. El fallecido artista llegó a realizar unas cuarenta colecciones diferentes, ejecutando unos 2.540 cuadernos, con un total de unas 26.000 páginas. Unos guarismos francamente mareantes.

Los derechos de autor de "El Guerrero del Antifaz"

Desde hace ya bastantes años, los herederos de Manuel Gago han mantenido un litigio con la familia Puerto, beneficiaria de Editorial Valenciana, por los derechos de autor del popular héroe medieval. En primera instancia, un juez da la razón a la familia Gago, pero en 2006 la Audiencia Provincial de Valencia falla de nuevo, esta vez a favor de la familia Puerto.
Todos los que conocemos algo del mundillo del tebeo español sabemos que, entre los años cuarenta y ochenta del pasado siglo, los derechos de los historietistas eran ignorados y burlados por los editores, que usaban para ello los más variados métodos: desde la preceptiva rúbrica de un retorcido contrato, hasta la obligación de firmar, junto a la correspondiente factura del dinero percibido por los trabajos realizados, un recibo de renuncia a los derechos de autor.
El incomprensible y inadecuado veredicto de la Audiencia de Valencia, poco ajustado con la realidad del Arte Secuencial español, haría tal vez que, si El Guerrero del Antifaz pudiera salir de las dimensiones del globo y la viñeta, volviera a enfrentarse, con su legendaria seriedad e indómita rectitud, a una nueva hornada de enemigos, aunque esta vez no fueran hordas musulmanas.

© Manuel Darias

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