
“¿Está el enemigo? ¡Que se ponga! Que hoy no disparéis de 4 a 6 porque dan el Tour, y que a ver si me devolvéis la bala porque no me quedan más”.
Un humor directo y sencillo. Repleto de imaginación que llegaba directamente al espectador. Así era Miguel Gila (Madrid, 12 de marzo de 1919 - Barcelona, 14 de julio de 2001), uno de los humoristas españoles más ácidos y corrosivos
que en el momento de su nacimiento, como recordaba, no pudo nacer un domingo porque estaba todo cerrado, así que tuvo que nacer un jueves que su madre había ido a la peluquería.
En los años 1943-44 comenzó a publicar su humor gráfico en la revista LA EXEDRA editada en Salamanca por un grupo de universitarios para posteriormente unirse al gran grupo de humoristas que formaban las revistas LA CODORNIZ y HERMANO LOBO. Su éxito, según su autobiografía MIGUEL GILA: Y ENTONCES NACÍ YO (MEMORIAS PARA

DESMEMORIADOS) publicado por Temas de Hoy en el año 1995, llega en 1951 en el teatro de Fontalba de Madrid cuando se lanza al escenario como espontáneo improvisando un divertido monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra. Desde entonces llevó su humor a salas de fiestas, a la radio y la televisión. Siendo recordados sus conocidos y celebrados por el público monólogos con teléfono, llenos de ingenuidad y donde nunca utilizaba palabras malsonantes o polémicas. Un teléfono sello de identidad de Gila que llegó a recibir como obsequio de la empresa Telefónica el teléfono de plata por su promoción humorística del mismo durante más de 40 años.
El costumbrismo y el humor de Gila puede ser disfrutado en sus obras editadas: De Gila con humor (1985); Yo muy bien y usted? (1994); Y entonces nací yo (1995); Memorias de un exilio (1998); Encuentros en el más allá (1999); Siempre Gila: Antología de sus mejores monólogos (2001); Cuentos para dormir mejor (2001) y Tipologilas (2002).
Gila un genio del humor. Uno de los precursores del monólogo cómico en España que siempre nos sorprendía a pesar de ser conocidos sus monólogos gracias a su capacidad de cautivar al espectador.

Un humor que aunque al propio Gila no gustaba hablar de sus influencias si era reconocido por él mismo su deuda con Chaplin y las comedias del Gordo y el Flaco.
Miguel Gila que recordaba "yo he recorrido a pie el camino gris de la vulgaridad y he sentido el cansancio de no ser. He pasado por encima de aquellos que, no teniendo valor para llegar al final, se tumbaron a dormir su cobardía, arropándose con los harapos descoloridos de lo fácil. He luchado noches enteras con el sueño y la fatiga y he vencido la incultura, que sabiendo de mi humilde cuna trataba de clavar su garra en mi cerebro. He llegado al final de este camino y he penetrado en el valle donde, escrito en cada puesta de sol, está el nombre de los que fueron algo. Si al dejar de ser materia y abandonar este valle, no consigo que mi nombre se escriba junto al suyo, al menos me iré con la satisfacción de saber quiénes fueron y haberles comprendido". Un pensamiento y un humor que sirven de fundamento del libro MIGUEL GILA, VIDA Y OBRA DE UN GENIO escrito por Juan Carlos Ortega y Marc Lobato. Un libro divertido y hecho con amor para redescubrir al gran Miguel Gila. Un documentado retrato en un inolvidable recorrido por el humor naíf y surrealista

de Gila. Recordado por sus famosos monólogos al teléfono, que como cuentan Ortega y Lobato, estaban siempre bajo su particular código humorístico donde todo se cuidaba al máximo para no caer en la burla, ni en humor poco elegante, fácil. Un humor donde la risa era producto de no ofender a nadie. En este libro, de una forma ágil y directa, conocemos la vida de Miguel Gila desde su nacimiento, sus primeros pasos como humorista gráfico en La Codorniz, el éxito en sus actuaciones, el exilio cultural argentino y su regreso a España. Una biografía donde los autores entrelazan los monólogos de humor con los hechos reales. Un Miguel Gila que como nos cuenta "hasta que no superé la barrera de los sesenta nunca he sido capaz de enfrentarme directamente con algún compromiso no deseado. Me ha costado muchos años aprender a decir no y a que cuando me preguntan: “¿Por qué?”, contestar: “Porque no”.
MIGUEL GILA, VIDA Y OBRA DE UN GENIO es un excelente libro donde conocemos al Gila dibujante de viñetas, escritor de obras de teatro, junto a las palabras de sus amigos, un cd con sus principales monólogos y el prólogo elaborado por Antonio Fraguas (Forges). Unas sugerentes páginas muy bien conducidas por Marc Lobato y Juan Carlos Ortega. Una buena ocasión para recordar, descubrir y siempre disfrutar de Miguel Gila.
FICHA TÉCNICA
Título: Miguel Gila, vida y obra de un genio - Autor: Marc Lobato y Juan Carlos Ortega - Editorial: Libros del Silencio - Páginas 416 - Precio 24 euros.
Prólogo de Antonio Fraguas, Forges"Allá por 1954, todos los jueves, hacia las diez de la noche, sonaba en la radio una música muy alegre, titulada Sueños de Brooklyn. Era la sintonía del programa que, en directo, presentaba José Luis Pécker diciendo: «Con ustedes (pausa larga) ¡Miguel Gila! (chunda, chunda, chunda) Gracias a la gentileza de (otros tres chundas) ¡Profidén! Sonría sin temor con ¡Profidén!».
Y entre una salva de aplausos del público en directo con la sintonía a toda tralla, se oía la inconfundible voz de Gila: « ¿Oiga? ¿Es el enemigo?...».
A partir de ese momento, todo lo gris del franquismo cotidiano desaparecía,

convertido en lo multicolor del ingenio, la sonrisa y la ensoñación.
Era el único día de la semana en que a los niños de la casa se nos permitía estar despiertos a esa hora tan tardía para los escolares de la época. El programa duraba hasta las once, pero sus consecuencias eran mucho más dilatadas. En el colegio, el viernes y el sábado (entonces los sábados había cole) nos los pasábamos comentando, imitando e incluso representando los sketches de Gila.
Es un hecho que Gila fue un impulsor primigenio de la caterva de humoristas que «nacimos» a la sombra de su personal punto de vista humorístico; todos nos sentimos «hijos» de su ingenio, y su recuerdo perdurará a través de los tiempos entre las majestades humorísticas españolas, los Reyes Magos del Humor: Cervantes, Quevedo y Gila.
¿Admiración excesiva? Ninguna admiración puede ser excesiva si se trata de Miguel Gila.
Y si no, al tiempo".
© María José S. Bermejo